¿Y si dejaras de intentar ser perfecto y empezaras, simplemente, a ser tú?

Todos hemos intentado ser perfectos, o al menos aparentarlo, en algún momento de nuestra vida. Probablemente en varios (bastantes).

Si lo de “ser perfecto” no te termina de cuadrar, piensa en la otra cara de la moneda: ocultar los errores o las “metidas de pata”. ¿Te suena más familiar así?

Por más que todos sabemos que la perfección no existe y que cometer fallos es lo más normal (y sano, y útil) del mundo, seguimos poco predispuestos a ofrecer una imagen transparente, con sus errorcitos y sus tonterías

Y venga a chocar con la misma piedra, y vuelve la burra al trigo. Y dale.

Es curioso porque a veces (muchas) queda infinitamente peor el intentar ocultar el error o la imperfección que sea (una manía tuya, o que estás nervioso, lo que sea) que aplicar un poquito de sinceridad y mostrarte tal cual.

Es más, normalmente cuando muestras tus vulnerabilidades las personas empatizan contigo - tuitéalo , te apoyan y le quitan importancia, intentando hacerte sentir mejor.

Ya traté un poco este tema en otro artículo: el miedo a exponernos, a cuáles serán las consecuencias, es principalmente lo que nos detiene.

Si supiéramos de antemano lo genial que podría tornarse la situación si nos dejásemos de tonterías y de fingir lo que no es, nos tiraríamos de cabeza a abrirnos

Cuando eres tú sin más no tienes que forzar nada ni aguantarte tú mismo tus mentiras absurdas - tuitéalo .

Porque el de enfrente igual se lo cree pero tú por dentro sabes lo que hay.

Y engañarse a uno mismo hace mucho daño. Eso te lo comes tú solito y el pellizco en el estómago es todo tuyo.

Dejar de intentar ser perfecto significa liberarte de la mentira de que lo tienes que hacer todo bien

De la necesidad de aceptación por parte de los demás.

De la presión y malestar de no mostrarte a ti de verdad.

Y quedarte con el mal sabor de boca de que el que está agradando a ese amigo o quien sea no eres tú realmente. Eso no mola nada.

Por favor

No ocultes parte de lo que eres. Respétate, sé valiente y muestra tu cara más humana - tuitéalo

¿Tienes idea de lo atractivas que pueden resultar a veces esas debilidades que tanto nos esforzamos por ocultar?

Y no digamos ya el mostrar la autoconfianza y seguridad de exponerte ante el mundo sin máscaras.

Una persona que se acepta incondicionalmente puede resultar muy sexy 🙂

Más aún.

Cuando tienes la valentía de mostrar tus vulnerabilidades, le transmites a la persona que tienes delante la seguridad y la confianza para que ella lo haga también

De alguna forma creas un espacio de apertura y tolerancia donde las personas se sienten invitadas a participar y a contagiarse de ese espíritu de aceptación, tanto de sí mismas como de las demás.

Cuando te permites ser tú mismo en todo tu esplendor, lo compartes con el mundo, y estás dispuesto a recibir con los brazos abiertos a las demás personas para apreciar y amar lo que ellas son, es entonces cuando aprendes a seducir; a ti y al resto de personas.

Deja de aparentar, de maquillarte porque sí, de fingir que eres más alto, o tienes más tetas, o eres más delgado o delgada, o no tienes arrugas, que nunca estás mal, que puedes con todo…

¿Qué tal ser natural y estar cómodo?

Aceptarte tal que así.

Aceptar que hay días que tienes mejor cara y otros no tanto.

Que hay días que uno está cansado y otros con los poros rezumando energía.

A veces con ojeras.

Otras con brillo en los ojos.

Siéntete a gusto siendo tú. Con tus altos y tus bajos. Con tu cutis de cine y con ese grano horroroso.

Quiérete y déjate querer en todos esos momentos.

¿Qué tal si pierdes la vergüenza a ser tú?

A hablar como te gusta hablar.

A comportarte de esa manera particular y no como se espera que te comportes, o como están acostumbrados, o como se supone que está bien visto.

Perder la vergüenza a tener amistad con quien te dé la gana, independientemente de que sean personas “poco aceptadas” (por algunos de tus “amigos” o por quien sea) o “raras”.

En definitiva, atreverte, como decía, a ser tú sin más.

A quién le guste, que se quede. Quién no, puede partir en paz 🙂

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