La lucha constante por alimentarte y moverte como un humano. ¿Por qué cuesta tanto?

Cada vez hay más personas que saben perfectamente lo que necesitan para tener una salud fantástica. Hay conceptos que se llevan escuchando desde hace eones (estoy exagerando un pelín, sí), aunque es verdad que muchos son bastante generales y no ayudan verdaderamente a tomar acción, aparte de que llega un momento en el que se repiten tanto que se vuelven aburridos, nadie les echa cuenta, es lo de siempre y dan mucha pereza. Como por ejemplo lo de “haz ejercicio, come más frutas y verduras, no comas chuches…”. Como te decía, lo de siempre. Pero por suerte, poco a poco la gente se está concienciando de verdad, está recibiendo otro tipo de mensajes más molones, con más sentido, con más significado, más específicos y con un porqué detrás que hace que merezca la pena de verdad intentarlo.

La cuestión es que cuesta…

Aun así, a pesar de que muchos son ya súper expertos en el tema, y saben de sobra lo que hay que comer y cómo hay que moverse, les sigue costando. A mí me cuesta y estoy segura de que a ti también. Depende de cada persona, obviamente, depende de su situación actual, de su entorno, pero todos nos vemos, en mayor o menor medida,

Luchando por perpetuar conductas saludables y huir de esas odiosas tentaciones - tuitéalo

Es un verdadero fastidio y hay momentos en los que se pasa realmente mal. Y momentos en los que te da igual todo y te comes lo que sea, o no te levantas del sofá, o haces alguna de esas cosas horribles para tu salud.

No depende tanto de ti como crees

Pero déjame decirte que no es tu culpa. Algo hay, vale, pero sinceramente te lo están poniendo muy difícil. Y cada buena acción que tomas es todo un logro, te lo aseguro. Céntrate en eso cuando te dé el bajón: en lo bien que lo has hecho aquí, ahí y allá. Haces lo que puedes con lo que tienes - tuitéalo , sigues aprendiendo, te equivocas, rectificas, te esfuerzas, te cansas, te das otro respiro…Y vuelta a empezar.

Tu conducta es un intento por sentirte bien, por compensar los “rocecillos” de tu metabolismo. En última instancia tu cerebro quiere que sobrevivas y tú, buenamente como puedes, te adaptas.

Como ya mencioné en otra ocasióneres más emocional de lo que piensas - tuitéalo y, en general, te mueves por refuerzos: buscando estímulos positivos y huyendo de los negativos. Y así, entre unas cosas y otras, vas desarrollando tu conducta, guiándote por tu sistema de deseo (el que te hace buscar) y tu sistema de recompensa (el que te da placer). Si algo de esto funciona mal, ya te puedes imaginar que el resultado no va a ser muy halagüeño.

El entorno también tiene lo suyo

Sumado a toda esta complejidad está el GRAN PORQUÉ: tu entorno te influye muchísimo, a niveles que van enormemente más allá de lo consciente, y esa influencia te cambia.

Lo que ves e incluso lo que imaginas modifica tu cerebro - tuitéalo . Tal cual. De modo que si tu entorno urbano es obesogénico (promueve la obesidad) porque hay un sitio de comida rápida en cada esquina por ejemplo, o si tu familia o amigos tienen conductas obesogénicas, o si tienes pensamientos obesogénicos (influidos evidentemente por todo lo demás), ya te haces la idea de por qué diantres cuesta tanto mantener un comportamiento saludable, no ya solo en cuanto a alimentación, sino en general.

Tu cerebro lo que quiere es sobrevivir

Y como nuestro cuerpo es muy sabio y no quiere gastar energía porque sí, ¿para qué va a moverse innecesariamente? Si tienes comida en tu puerta haciendo una simple llamada telefónica y ves lo absurdo que es para el cuerpo moverse para conseguir alimento, imagina lo mega-absurdo de salir a un parque a dar saltos o correr porque sí.

Para colmo, el cerebro, que es muy listo, aprende de todo esto. Aprende que hay comida abundante, aprende que puede ahorrar energía yendo en coche o en cualquier otro transporte, y que ahora las escaleras se mueven, y que hay ascensores… ¿Me sigues? Pues eso.

Creo que es importante el ir haciéndose consciente, poco a poco, de todas estas cosas, para comprender por qué actuamos como lo hacemos y todo lo que nos está influyendo, lo que está y no está en nuestra mano, etc.

En parte, de ti depende los entornos en los que te muevas

De forma que si consigues ir modificando, dentro de lo que puedas, los entornos por los que te mueves, los estímulos que recibes, las fuentes de las que obtienes tus dosis necesarias de placer… pues te irá siendo un poquito más fácil el adherirte a conductas beneficiosas para ti y alejarte de los demonios.

Y para todo esto, tener a otras personas con los mismos objetivos que tú, con las que hablar y llorar y todo eso, hace que el camino sea infinitamente más llevadero. No dudes en buscar y pedir ayuda. El apoyo de gente que piensa como tú es incalculable.

Ánimo y ¡a vivir! 🙂

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