Para y escúchate

¿Te has parado a pensar cuánto tiempo pasas al día en piloto automático?

¿Puede que quizá estés evitando, aunque no lo pienses conscientemente, el ser plenamente consciente de tu presente?

¿Sabes que hay experimentos en los que las personas prefieren darse pequeñas descargas (por hacer algo) antes que quedarse en silencio en una habitación vacía sin mayor compañía que ellas mismas?

Te comentaba en un artículo anterior que nuestra vida es aprendizaje, y que continuamente automatizamos procesos, creamos hábitos y optimizamos lo que hacemos.

Pero a veces el tema se nos va de las manos y acabamos imbuidos en una rutina como robots, como autómatas que repiten uno y otro día lo mismo, sin dejar nada de tiempo para estar presente en el momento.

Estamos tan acostumbrados a funcionar en automático que acabamos por sentirnos incómodos cuando no estamos en modo zombie con nuestra rutina

Así que si nos vemos en ese momento donde no hay nada automático que hacer, lo buscamos.

Quizá ordenar algo, lavar los platos, o distraernos con una película o una serie.

El objetivo es no quedarnos a solas con nosotros mismos, sin más.

¿Por qué evitamos parar el piloto automático?

Porque puede resultar incómodo y doloroso.

Ponerte a pensar en que no te gusta lo que haces con tu vida, o lo poco que te cuidas, o que tienes un vacío que no sabes con qué llenar… pues no es agradable.

Así que para evitar el dolor, nos distraemos, nos automedicamos con comida, con alcohol o con series de televisión (por nombrar algunas), o nos ponemos a hacer cosas que requieran la suficiente atención (ordenar el cuarto, hacer limpieza en el sótano, tender la ropa…) como para no pensar en esas cosas desagradables.

Pero hacer todo eso no va a solucionar el problema de trasfondo.

La única manera de solucionarlo es enfrentarte a él y buscar caminos  y estrategias para solventar el o los problemas.

Prueba a parar y conectar contigo (aunque solo sea un poquito)

Si lo haces a menudo, poco a poco irás tolerando más la incomodidad y te será más fácil mantenerte en ese estado, necesario para evaluar la situación y buscar soluciones.

¿Y en qué consiste esto exactamente?

Pues no hay que forzar nada, tan solo quedarte en silencio o bien empezar a hablar en voz alta o mentalmente acerca de lo primero que se te pase por la cabeza.

Puedes también concentrarte en lo que piensas o sientes (tanto a nivel de emociones como físicamente) o incluso hacer un ejercicio de consciencia y expresión corporal.

Ve probando y haciendo diferentes cosas, las que más te agraden.

Progresivamente podrás dejar de estar en piloto automático sin tanto sufrimiento.

No es que no puedas distraerte nunca

Claro que puedes hacerlo. Puedes ver tus pelis y series, leer tus libros…

Y quedarte en plan zombie total también.

La idea es ir introduciendo poco a poco ese ratito de presencia consciente, de escucha interna, de estar a solas contigo

Cada vez evitando menos pararte y, en su lugar, aprendiendo a disfrutar de esos momentos, utilizándolos para conocerte mejor y dirigir tu vida hacia aquello que quieres.

Supone un esfuerzo, claro, pero la recompensa es tu felicidad 🙂

Al fin y al cabo lo importante es transcurrir por la vida expresando aquello que eres y sientes, haciendo lo que te gusta la mayor parte del tiempo y viviendo experiencias enriquecedoras

Y todo eso solo se consigue si te tomas el tiempo de mirar dentro de ti, de escucharte y averiguar qué quieres y cuáles son las mejores opciones para ti, teniendo en cuenta tus gustos, tus fortalezas, tus debilidades… conociéndote en definitiva.

Yo creo que merece la pena totalmente 🙂

Bueno ¿y tú, qué opinas? ¿Sueles sentarte contigo a solas a escucharte y conocerte mejor? ¿Cómo lo haces?

Cuantas más ideas y propuestas tengamos, mejor ^_^

2 comentarios en “Para y escúchate”

  1. Hola de nuevo Lau:

    ¿Si me suelo sentar a solas a escucharme y conocerme mejor? 45 minutos por la mañana y otros 45 por la noche.

    Al principio me costaba mucho esfuerzo, porque me sentía incómodo con mis propios pensamientos. Es igual que cuando te sientas delante de una persona que no conoces de nada y de repente te dicen: “Este eres tú”.

    ¿Ehhh?…¿en serio? ¿ese soy yo?…

    La mayoría de las personas se sienten incómodas cuando están a solas consigo mismas. Tienen miedo a mostrar su verdadero yo y a lo que éste pueda decirle.

    Leon Tolstoi decía: “Al socavar a demasiada profundidad en nuestras almas, nos exponemos a encontrar cosas que de otra forma pasarían desapercibidas”.

    Y lo peor de todo es que queremos que eso pase desapercibido y es por eso la incomodidad de estar con uno mismo.

    Pero la verdad es que hay muchos secretos dentro de nosotros. Muchas respuestas a muchas preguntas. Lo que sucede es que esas respuestas chocan con la vida que estamos viviendo, y eso duele.

    Nuestra mente se pondrá en contra de nosotros para que cuando lo intentemos por primera vez, nos asalten las dudas y sigamos en nuestro autoengaño que lo que hacemos en la vida real es lo único que podemos hacer.

    Ojalá hicieran una aplicación para el móvil en el que podamos conectar con nosotros mismos, jajaja…

    Un abrazo.

    • ¡Toma ya, Antonio! 2 x 45 min 😀 Qué pasada! Enhorabuena 🙂

      Brutal lo que dices de que te sienten delante de alguien que no conoces de nada y te digan que eres tú… Un perfecto ejemplo para más de uno. Otros no lo tendrán tan exagerado, pero es normal notarse raro, sentir incomodidad como comentas, igual que cuando quedas por primera vez con alguien a solas 🙂

      Es triste el negar partes de nosotros. Igual de triste que resignarnos a seguir cargando con cosas que no queremos tener o ser. Como si no pudiese cambiarse. Claro que a nuestro cerebro no le gusta nada el cambio… he ahí el problema.

      A mí me parece precioso el pensar que hay secretos ocultos dentro de nosotros, que encima le pueden dar sentido o explicar ciertas cosas que nos caracterizan o nos ocurren. Y el proceso de descubrirlos es toda una aventura 🙂 Es bonito utilizar nuestro tiempo para ello.

      Jajaja una app. “Myself.apk” xD

      Gracias por pasarte y comentar Antonio 😉

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