Si sabes que tienes un problema, ya has avanzado mucho

Ya te hablé en un artículo anterior acerca de que en muchas ocasiones no nos damos cuenta de que nos sentimos mal.

Con los problemas y los retos del día a día pasa algo parecido que es menester mencionar.

Hablo de todo tipo de problemas: de salud (directamente relacionado con el artículo que he comentado), laborales, de amistades, de toma de decisiones

Puedes meter en el saco lo que quieras.

En cualquiera de los casos, sea lo que sea, el primer paso indiscutible para dar solución a los obstáculos que se te van presentando, es darte cuenta de que tienes un problema (o varios).

Hacerte consciente de ello es un paso de gigante

¿Por qué?

Pues porque sin eso no tienes nada. Nunca vas a resolver aquello de lo que no eres consciente, por mucho sufrimiento que estés sintiendo - tuitéalo .

Y te aseguro que ahí fuera hay muchas personas que están dándose de cabezazos, llenas de frustración y sin saber qué hacer precisamente porque aún no se han percatado de cuál es su problema (o sus problemas, en plural).

Por tanto,

El hecho de que seas consciente de que te encuentras en una situación que no te gusta es ya un avance muy importante, que además te prepara y predispone para lo que viene a continuación

Y si encima tomas acción, ya es la “repera” 🙂

Una vez te encuentras en ese estado de consciencia, comienzas a buscar soluciones; y tu cerebro empieza a ayudarte en esa búsqueda…

Aunque no te des cuenta, tu cerebro le da vueltas y vueltas al problema

Tratando de encontrar la solución ideal. Incluso mientras duermes.

¿No te ha pasado que te has despertado alguna vez, de repente, con una idea?

¿O que te acuestas pensando en el problema y te despiertas con la solución?

Cuando suceden estas cosas además coincide que la solución suele venirnos súper clara.

Otra historia es que funcione o no, pero pasamos de “ni pajolera idea” a “hagamos esto concreto”. Y es muy probable que mientras tanto hayamos estado dedicándonos a otros asuntos, con la cabeza en otra parte.

Curioso, ¿verdad?

Parece que solo es cuestión de dejar a nuestro cerebro trabajar tranquilamente hasta que le llegue el momento “Eureka” 🙂

En nuestra búsqueda de los porqués..

… a veces podemos confundir causas con consecuencias, o simplemente adjudicar causalidad donde solo existe correlación.

Por otro lado, la implicación emocional, la falta de objetividad por encontrarnos inmersos en todo el meollo de la cuestión, y la omisión de ciertos factores debido a nuestras propias creencias y sesgos, nos dificulta la toma de decisiones apropiadas.

Por ello, es muy recomendable pedir opiniones y perspectivas a otras personas, ya que quizá puedan percatarse de detalles que nosotros no.

También es conveniente analizar bien todas las posibles causas, desde las más cercanas a las más lejanas en la “cadena de eventos” que te ha llevado a donde estás.

Una vez identificada la causa o causas de ese problema al que te enfrentas o ese estado desagradable en el que te encuentras, lo siguiente es, evidentemente, pensar en posibles opciones factibles para resolver el entuerto.

Ya sea que elijas llevarte horas dándole a la cabeza o dedicarle ratos a lo largo del día, recuerda que tu cerebro estará ayudándote mucho más de lo que piensas 😉

De modo que darte cuenta de que tienes problemas es algo que no tienes por qué ver en negativo, sino tomártelo como el primer paso de la solución, que ya estás implementando

Así que Keep Calm y date cuenta ^^

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